Los bebés no pueden explicarnos qué les molesta, dónde sienten tensión o por qué les cuesta encontrar una postura cómoda. Sin embargo, su cuerpo tiene muchas formas de comunicarse: a través del llanto, de sus movimientos, de la manera de alimentarse o incluso de cómo descansan.
Algunas de estas señales forman parte del desarrollo normal. Otras pueden indicar que existe alguna dificultad que merece atención.
Observar a tu bebé, comprender sus necesidades y consultar cuando algo te preocupa es una forma de cuidarlo. En Fisiopoyet hacemos una valoración temprana (le llamamos “Primer Regalo de Vida”) que puede ayudar a identificar determinadas alteraciones y acompañar al bebé en su desarrollo.
Dentro del equipo, Guillermo y Manuel trabajan con bebés desde un enfoque global y respetuoso, utilizando, entre otras herramientas, el Método Poyet, y llevamos haciéndolo desde 1999. Apuesta por la experiencia para cuidar a tu bebé.
1. Mantiene la cabeza siempre hacia el mismo lado.
¿Has observado que tu bebé gira la cabeza preferentemente hacia un lado? ¿Le cuesta mirar en la dirección contraria o parece sentirse más cómodo con la cabeza siempre en la misma posición?
Esta “preferencia” puede estar relacionada con tensiones
en la región cervical o con dificultades para organizar su
postura.
Algunas señales que conviene observar son:
Mantener la cabeza girada casi siempre hacia el mismo lado.
Mostrar dificultad para girarla en la dirección contraria.
Adoptar posturas asimétricas.
Presentar una preferencia muy marcada al descansar o interactuar.
Mostrar incomodidad al cambiar de posición.
La valoración por un profesional de fisioterapia pediátrica permite observar cómo se mueve el bebé, cómo organiza su postura y si existe alguna limitación que deba atenderse.
¿Cómo puede ayudar el Método Poyet?
El Método Poyet utiliza un abordaje manual suave y global, teniendo en cuenta la relación entre las distintas estructuras y la organización general del cuerpo. Este trabajo se adapta a las necesidades de cada bebé, sin forzar sus movimientos ni buscar respuestas dolorosas.
2. La lactancia o la succión parecen costarle más de lo esperado
Alimentarse es una de las actividades más importantes durante los primeros meses de vida. Cuando un bebé tiene dificultades para succionar, coordinar los movimientos o mantener una postura cómoda, la toma puede convertirse en un momento complicado tanto para él como para su familia.
Algunas situaciones que pueden llamar la atención son:
Se suelta repetidamente del pecho o del biberón.
Parece cansarse demasiado durante las tomas.
Presenta dificultades para mantener un buen agarre.
Se muestra incómodo al cambiar de posición.
La lactancia resulta dolorosa para la madre.
Las tomas son excesivamente largas o generan mucha frustración.
Estas dificultades pueden tener diferentes causas. En ocasiones, pueden estar relacionadas con aspectos de la postura, la coordinación, la movilidad o la función orofacial. Por eso, es importante realizar una valoración individualizada.
La fisioterapia pediátrica puede formar parte de un abordaje multidisciplinar, junto con pediatría, matronas, asesoras de lactancia, logopedas u otros profesionales especializados, según las necesidades del bebé.
¿Qué aporta el Método Poyet?
Desde el enfoque del Método Poyet, se observa al bebé en su conjunto, y se eliminan de forma segura e indolora las tensiones que puedan estar colaborando a que la succión no sucedad de forma adecuada.
3. Parece incómodo en determinadas posturas
¿Tu bebé se muestra tranquilo en brazos, pero se inquieta cuando lo colocas en una determinada posición? ¿Le cuesta permanecer boca arriba cuando está despierto o parece necesitar cambiar constantemente de postura?
Los bebés todavía están desarrollando el control de su cuerpo. Es normal que necesiten tiempo para adquirir nuevas habilidades y que no todas las posturas les resulten igual de cómodas.
Sin embargo, si existe una incomodidad persistente, una marcada asimetría o una dificultad para moverse con libertad, puede ser recomendable consultar.
En fisioterapia pediátrica se pueden valorar aspectos como:
El control de la cabeza y el tronco.
La movilidad espontánea.
La simetría de los movimientos.
La respuesta ante los cambios posturales.
La forma en que el bebé interactúa con el entorno.
No se trata de conseguir que el bebé adopte una postura concreta, sino de comprender cómo se organiza y si necesita ayuda para desarrollar sus capacidades.
Desde Fisiopoyet, el Método Poyet se integra en una visión global del bebé, respetando sus ritmos y evitando maniobras bruscas o forzadas.
Observar no es preocuparse: es aprender a conocer a tu bebé.
Seguid atentos, que en noviembre os contamos más.
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