¿Y si dejáramos de cuidar el cuerpo solo cuando duele?
Con motivo del Día Internacional del Autocuidado, en Fisiopoyet reflexionamos sobre la importancia de escuchar el cuerpo antes de que el dolor nos obligue a parar.

¿Cuántas veces has pensado “ya se me pasará”?

Un dolor de espalda. Una molestia en el cuello. Pérdidas de orina después del embarazo. Una sensación de pesadez que aparece de vez en cuando. Un bebé que no termina de estar cómodo. Una lactancia que duele, pero que alguien te ha dicho que “es normal”.

Muchas veces esperamos demasiado antes de pedir ayuda.

Con motivo del Día Internacional del Autocuidado, queremos hablar de una forma distinta de cuidarse. Una que no empieza cuando el cuerpo ya no puede más, sino mucho antes: cuando empieza a avisar.

Porque el cuerpo habla. Y casi siempre lo hace antes de gritar.

Autocuidarse no es esperar a estar mal

Durante mucho tiempo hemos entendido el autocuidado como algo que hacemos “cuando tenemos tiempo”: descansar, parar, hacer ejercicio, comer mejor, dormir más, ir a una cita pendiente.

Pero en consulta vemos cada día que muchas personas llegan cuando el dolor ya forma parte de su rutina. Lo han normalizado. Han aprendido a convivir con él. Incluso han dejado de hacer cosas porque creen que “es lo que toca”.

Y no siempre es así.

Autocuidarse también es preguntarse:
¿esto que siento es normal?
¿mi cuerpo me está intentando decir algo?
¿estoy esperando demasiado?

En Fisiopoyet trabajamos desde una mirada global. No vemos el cuerpo como piezas separadas, sino como un sistema donde todo está relacionado: postura, tensión, respiración, pelvis, espalda, mandíbula, descanso, embarazo, postparto, lactancia o desarrollo del bebé.

Por eso, para nosotros, cuidarse no es solo tratar un síntoma. Es intentar entender qué hay detrás.

Verano: cuando el cuerpo cambia de ritmo

El verano parece una época de descanso, pero no siempre lo es para el cuerpo.

Hay más calor, más desplazamientos, más horas fuera de casa, más posturas improvisadas, más niños, más viajes y, muchas veces, menos rutina. Todo eso puede hacer que molestias que estaban “controladas” aparezcan con más fuerza.

La espalda se carga. El cuello se tensa. El suelo pélvico acusa los cambios. Las madres lactantes pasan más horas en posiciones incómodas. Los bebés pueden estar más irritables con el calor. Y lo que parecía una pequeña molestia empieza a condicionar el día a día.

Por eso julio es un buen momento para revisar cómo estás.

No para alarmarse. No para medicalizarlo todo. Sino para escuchar.

Suelo pélvico, embarazo y postparto: no todo hay que normalizarlo

Hay frases que se repiten demasiado:

“Después de ser madre es normal tener pérdidas.”
“Es normal sentir pesadez.”
“Es normal que duela.”
“Ya se irá colocando todo solo.”

A veces sí hay cambios propios del embarazo y del postparto. Pero eso no significa que haya que resignarse.

Las pérdidas de orina, la sensación de presión, el dolor pélvico, la tensión lumbar o la incomodidad en las relaciones son señales que conviene valorar. No para vivir con miedo, sino para recuperar confianza en el cuerpo.

Cuidar el suelo pélvico también es autocuidado.

Y no debería empezar solo cuando el problema ya limita tu vida.

Lactancia y bebés: cuidarse también es pedir ayuda

Este mes también estamos hablando mucho de lactancia y bebés, porque el autocuidado no es solo individual. A veces implica a toda la familia.

Una lactancia dolorosa, un bebé que no se agarra bien, que rechaza un pecho o que parece incómodo durante las tomas no debería vivirse en silencio. Tampoco una madre con dolor de cuello, espalda o pelvis por sostener durante horas posturas que se repiten día tras día.

En estos casos, mirar solo una parte puede quedarse corto.

A veces hay que valorar a la madre. A veces al bebé. Y muchas veces a los dos.

Desde el Método Poyet podemos acompañar estos procesos de forma suave, respetuosa y global, ayudando a detectar tensiones o restricciones que puedan estar influyendo en el bienestar de la madre, del bebé o de ambos.

Cuidarte antes de que el cuerpo te obligue a parar

Para nosotros, el autocuidado no es un lujo. Es la base.

Es aprender a escuchar lo que tu cuerpo necesita antes de que te obligue a parar.
Es entender que prevenir siempre es mejor que curar.
Es conocer tu cuerpo para poder cuidarlo mejor.

Este verano, antes de desconectar, quizá sea buen momento para hacerte una pregunta sencilla:

¿Hay algo que mi cuerpo lleva tiempo intentando decirme?

Si la respuesta es sí, no lo dejes pasar.

Pide tu cita antes de las vacaciones del equipo y no dejes para septiembre lo que tu cuerpo ya te está diciendo ahora.

Para más información, estamos siempre a vuestra disposición en:

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Bienestar integral en verano:
cómo el Método Poyet cuida tu cuerpo cuando más lo necesita